Māyā es un concepto central en muchas tradiciones filosóficas de la India, aunque su interpretación varía notablemente entre ellas. En el Vedānta advaita, por ejemplo, Māyā se asocia con una ilusión radical: el mundo fenoménico entero es considerado un engaño cognitivo, una apariencia sin realidad última. En ese enfoque, sólo Brahman, la conciencia absoluta, es real; todo lo demás —los cuerpos, los sentidos, los objetos— es ilusorio.
Sin embargo, en el Tantra Śivaíta no dual (Trika), Māyā adquiere un significado muy distinto y más integrador. Aquí no se niega la realidad del mundo, ni se considera el cuerpo o la individualidad como falsos. Por el contrario, todo lo que existe es visto como una manifestación real, auténtica y consciente de la única realidad: la Consciencia absoluta (Cit), también llamada Śiva.
Etimología y sentido profundo
Etimológicamente, Māyā proviene de la raíz sánscrita «mā», que significa medir, delimitar, dar forma. Así, Māyā se puede entender como el poder de delimitar lo ilimitado, de establecer distinciones, formas y límites dentro de lo infinito. Es la capacidad de la Consciencia de “medirse a sí misma”, de aparecer como multiplicidad sin dejar de ser unidad.
En esta tradición, entonces, Māyā no es simplemente “ilusión”, sino un poder creativo y necesario. Es la función mediante la cual la Consciencia suprema (Cit) se contrae (saṅkoca), se oculta (tirodhāna) y se manifiesta como una miríada de formas distintas. A través de Māyā, lo uno aparece como muchos. Pero esta multiplicidad no implica separación real: es sólo la apariencia de separación dentro de la única y misma Consciencia universal.
Māyā como poder de manifestación
En el Tantra no dual, todo es real porque todo es Śiva. La piedra, el cuerpo, una emoción, una galaxia, una sensación o un pensamiento: todos son expresiones auténticas de Cit. No hay un “más allá” que sea verdadero y un “aquí” que sea falso. Más bien, la verdad está aquí, pero velada, densificada, contraída.
Māyā nace del despliegue de las cinco energías o shaktis de Shiva, especialmente en su forma descendente, como limitación creativa. Es el instrumento mediante el cual la unidad se convierte en diversidad, la infinitud se experimenta como finitud, y lo eterno se despliega en lo temporal. Pero sigue siendo la misma Consciencia.
¿Qué ilusión produce Māyā?
Aunque en esta visión el mundo no es ilusorio, sí hay ilusión, y esta ilusión es la percepción de estar separados, tanto de otros seres como del Todo. Māyā hace que lo uno parezca múltiple, lo ilimitado parezca limitado, y que cada entidad sienta que existe por sí misma, como un yo aislado. Esta es la verdadera ilusión que denuncia el tantra.
En palabras más precisas: no es que los seres individuales no existan (porque sí existen, como formas reales de Cit), sino que no existe una separación ontológica entre ellos. Todos son Śiva manifestándose como puntos de vista (darśana) diferentes de sí mismo.
Los tres mala: las impurezas que limitan
Māyā se relaciona estrechamente con las tres impurezas (mala) que contraen la libertad y el conocimiento natural del alma:
- Āṇava mala – la ilusión de ser pequeño, finito, incompleto.
- Māyīya mala – la ilusión de que uno es diferente de los demás (dualidad sujeto-objeto).
- Kārma mala – la ilusión de ser el hacedor limitado de acciones, y por tanto estar atado a sus frutos.
Estas impurezas no son errores o pecados, sino instrumentos de ocultamiento, mecanismos a través de los cuales la Consciencia Suprema se olvida de sí misma para luego poder reconocerse (pratyabhijñā) en libertad.
Māyā como olvido necesario
En el tantrismo no dual, este velo o ilusión no es un problema a eliminar sin más. No es un error que haya que corregir, sino una parte del juego divino (līlā), una auto-limitación voluntaria de Śiva para saborearse a sí mismo desde infinitos ángulos y perspectivas. Māyā permite el despliegue de la experiencia individual, el nacimiento, el tiempo, la muerte, la dualidad, el deseo, el descubrimiento… y también el reconocimiento gozoso (ānanda) de la unidad oculta detrás de toda diferencia.
El olvido, entonces, es el precio y a la vez la condición del gozo de recordar. Sin olvido no hay redescubrimiento, y sin Māyā no hay mundo que explorar.
Conclusión: la ilusión como vehículo del reconocimiento
Así, Māyā en el Tantra Śivaíta no es simplemente algo negativo, ni una ilusión que haya que disipar como humo. Es un velo necesario y sagrado, una manifestación del poder libre (svatantrya) de la Consciencia suprema, gracias al cual existe la experiencia, el amor, la relación, el crecimiento y el reconocimiento de lo que siempre ha sido.
Superar Māyā no significa destruir el mundo, ni retirarse de él, sino ver a través de él, sin dejar de participar en él. Es aprender a reconocer que incluso en la multiplicidad, en el dolor y en el deseo, Śiva sigue presente, disfrazado de formas, oculto bajo mil rostros, esperando a ser descubierto en cada instante.
17. Los 36 Tattvas: Mapa de la Manifestación en el Tantra No Dual