Dentro del pensamiento del tantra no dual, especialmente en el Shaivismo de Cachemira y en diversas formas del Shaktismo, los 36 tattvas constituyen un modelo metafísico y espiritual que describe cómo la Realidad Suprema se despliega en una secuencia gradual hasta manifestarse como el universo. Este despliegue no implica una pérdida de la unidad esencial, sino más bien una autoexpansión de la consciencia que, permaneciendo siempre íntegra, asume múltiples formas. Así, el universo no es visto como una creación separada del Absoluto, sino como su expresión directa, su cuerpo, su juego. Los tattvas sirven entonces tanto como una cartografía del cosmos como un mapa del ser humano, indicando los niveles de la existencia desde lo más sutil hasta lo más denso.
El término tattva significa “eso-idad”, o la cualidad esencial de algo. Cada tattva representa un principio de la realidad, un nivel de manifestación. Esta estructura es utilizada para comprender cómo la Consciencia pura e ilimitada (denominada Śiva, Śakti o Devī según la tradición) se convierte en experiencia individual limitada. Pero también se ofrece como vía de retorno: un proceso contemplativo por el cual el practicante reconoce su naturaleza esencial ascendiendo, por así decirlo, de los tattvas más densos a los más sutiles, hasta fundirse nuevamente con la Realidad última.
Clasificación general: de lo Uno a lo múltiple
Los 36 tattvas se dividen en tres grandes grupos, organizados según el grado de manifestación y de limitación:
1. Tattvas puros (Śuddha tattvas) – Tattvas 1 a 5
Estos primeros cinco tattvas corresponden al dominio de lo divino puro, en el que no hay separación real entre sujeto y objeto. Representan distintos aspectos de la Consciencia en su estado absoluto, antes de que surja la sensación de individualidad o separación.
- Śiva tattva – Consciencia pura, inmanente, sin forma ni atributos. Es el Ser supremo como testigo silencioso, absoluto e infinito.
- Śakti tattva – Energía o poder inherente a Śiva. Representa el dinamismo dentro de la consciencia pura, la potencia de manifestar.
- Sadāśiva tattva – Conciencia en la cual domina la percepción del «yo soy», con una incipiente percepción del “esto” como objeto interno.
- Īśvara tattva – Conciencia en la cual predomina el “esto”, el universo como objeto de contemplación del Yo.
- Śuddhavidyā tattva – Equilibrio entre el yo (aham) y lo otro (idam). Aparece la percepción diferenciada, pero sin olvido de la unidad esencial.
En ciertas escuelas del Shaktismo, se considera que Śakti ocupa el lugar supremo como el primer tattva, desde el cual emana incluso Śiva. Esta inversión metafísica refleja una concepción en la que la Energía (Śakti o Devī) es la fuente dinámica y creativa de toda la existencia, y no simplemente el aspecto activo de una conciencia masculina primordial.
2. Tattvas de la limitación (Śuddhāśuddha tattvas) – Tattvas 6 a 12
Aquí comienza el proceso de autolimitación (nigraha) mediante el cual la Consciencia se contrae a sí misma para poder asumir el rol de individuo. Aunque todavía estamos en un plano relativamente sutil, ya se establece la distinción entre sujeto y objeto.
- Māyā tattva – El principio de ilusión o separación. Oculta la unidad y da lugar a la multiplicidad aparente.
- Kalā tattva – Limitación del poder de acción. El individuo ya no puede hacer todo.
- Vidyā tattva – Limitación del conocimiento. Surge la noción de que no se conoce todo.
- Rāga tattva – Limitación del deseo. Aparece el anhelo por objetos percibidos como externos.
- Kāla tattva – Limitación temporal. Se introduce la experiencia del tiempo lineal.
- Niyati tattva – Limitación espacial y causal. El alma ya no se experimenta como omnipresente.
- Puruṣa tattva – El alma individual, ya separada del Todo. Se percibe a sí misma como un “yo” distinto del mundo y de los otros.
Estos tattvas intermedios actúan como umbral entre lo divino y lo manifestado. Aunque el alma ya se siente separada, aún mantiene una conexión sutil con su origen trascendente.
3. Tattvas impuros o materiales (Aśuddha tattvas) – Tattvas 13 a 36
Estos tattvas corresponden a la manifestación del universo físico, psíquico y mental. Constituyen el ámbito de la experiencia común, donde la consciencia se identifica completamente con el cuerpo, la mente y los sentidos.
a) Fuente de la manifestación psico-física
- Prakṛti – Naturaleza primordial. Fuente de todos los componentes de la mente, los sentidos y la materia. Es el campo donde operan las tres guṇas: sattva, rajas y tamas.
b) Instrumentos internos de la mente (Antaḥkaraṇa)
- Buddhi – Intelecto superior. Permite el discernimiento y la toma de decisiones.
- Ahaṁkāra – Ego o sentido de “yo”. Asigna identidad a las experiencias.
- Manas – Mente inferior. Coordina la percepción sensorial, duda, compara, elige.
c) Órganos de percepción (Jñānendriyas)
- Śrotra – Oído
- Tvak – Piel (tacto)
- Cakṣus – Ojo (visión)
- Jihvā – Lengua (gusto)
- Ghrāṇa – Nariz (olfato)
d) Órganos de acción (Karmendriyas)
- Vāk – Habla
- Pāṇi – Manos
- Pāda – Pies
- Pāyu – Órgano de excreción
- Upastha – Órgano reproductor
e) Elementos sutiles (Tanmātras)
- Śabda tanmātra – Principio sutil del sonido
- Sparśa tanmātra – Principio sutil del tacto
- Rūpa tanmātra – Principio sutil de la forma o visión
- Rasa tanmātra – Principio sutil del sabor
- Gandha tanmātra – Principio sutil del olor
f) Elementos groseros (Mahābhūtas)
- Ākāśa – Éter
- Vāyu – Aire
- Tejas – Fuego
- Jala – Agua
- Pṛthivī – Tierra
Sentido espiritual del sistema
El sistema de los tattvas no es meramente cosmológico o filosófico: tiene una función profundamente espiritual. Muestra cómo la consciencia pura se contrae hasta llegar a la forma limitada del ser humano, y al mismo tiempo ofrece una vía para retornar a la expansión, al reconocimiento de la verdadera naturaleza divina del ser.
Cada etapa del despliegue —cada tattva— puede también ser una puerta de entrada para la práctica contemplativa. Desde observar los elementos de los sentidos hasta meditar sobre la identidad del yo, el practicante puede ir disolviendo las capas de limitación que lo separan de su esencia como Śiva o Śakti.
El camino tántrico, por tanto, no niega el mundo ni lo ve como ilusorio en sentido negativo. Al contrario, lo contempla como la expresión del Supremo. Cada elemento, cada experiencia, cada sensación es un aspecto de la Consciencia jugando consigo misma. La práctica consiste en reconocer eso plenamente.
Darśana del Tantra Shivaita No-Dual. Parte II: Jīva, el microcosmos.